La manzana podrida bajo la cama

Observo a mi alrededor y solo veo caos, en aquello que podríamos llamar mi cuarto, el puro reflejo de lo que soy, bolsas de snacks tiradas por el suelo, el colchón sin funda, la luz del techo fundida y una lampara de sobremesa que palia la penumbra. Billetes en la cómoda junto a el retrato de mi difunta madre, mirándome, en un mal momento. Libros en el escritorio, y más bolsas de snacks, latas y ropa tirada por el suelo. Llevo aplazando el orden tiempo, no me molesta el caos, salvo por verme reflejado, cada vez que entro en mi cuarto es un recordatorio de lo que llevo tiempo aplazando, el orden de mis entrañas, rebuscar ahí dentro remover la mierda y empujarla al vacío, izar velas y partir a buscar tierra firme entre tanto trasiego pantanoso. Dejar de amar y amar. Salvarme un ratito más, y dejar atrás la muerte que me caracteriza. Porque no hay peor muerte que la que es en vida.

Y ahí esta bajo mi cama, sin verla, por que me lo han dicho, la manzana podrida, es lo único que me causa gracia en mi habitación. Espero encontrarme cara a cara con ella más pronto que tarde, ese momento será el principio de algo.



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