Escritura tras unas cervecitas

El chico de la cabeza baja, al que poco y mucho miran, el chico con cierto estigma, ese era yo, un chico lleno de sueños, y poca esperanza.

Pero con mucha imaginación ¿Qué cojones hubiese sido de mi sin mi imaginación? Tremendo poder que tenía, ensimismado por las calles de Avilés, hasta tal punto que quizás fuese grotesco verme deambular, inventarme sucesos ampliamente fantasiosos donde gente brillaba a mi alrededor y yo formaba parte de eso, y todo el mundo nos contemplaba y decían en sus adentros de una manera poco nítida incluso para ellos: eso es único, extravagante, atractivo.

Incluso en mi imaginación, en mis sueños, yo nunca brillaba con luz propia, simplemente formaba parte de una luz.

Ahora me doy cuenta que es posible que nunca brille, pero quizás si pueda ensombrecer, emitir oscuridad, sosiego, resquicios de incógnitas que se desvanecen con mi marcha y el tiempo, revolver entrañas.

Quizás a algunos pocos pueda impregnarles de esta esencia, alguna vez ya lo he conseguido. Desde la lejanía miraban, yo ahí estaba, con mi mascara reluciente, la gente miraba extrañados, habladurías conformaban parte de mí mascara, y la gente la miraba, la lejanía le daba infinitas posibilidades, y la gente miraba.

Yo ahí estaba, bebido hasta las trancas, o quizás drogado hasta las trancas, qué más da, ahí estaba yo bailando desinhibidamente, enérgicamente, como un puto retrasado que simplemente actúa como animal, guiado por sus impulsos y empujado por la droga.

Ahí estaba yo con mi mascara generando algo en los demás, no sé el que, pero sus caras me lo decían, algunos se aproximaban a intentar hablarme, los despachaba rápido, mi mascara no podía caerse, la incógnita no podía morir, soy menos que nada sin mascaras.

Soy algo para la poca gente con la que conecto, pero poco para el gentío típico, cargados de conductas típicas y esperables, los machitos, las divas, y toda esa gente que encajan en la perfección en esos estereotipos, no porque sean eso, son mucho más que eso realmente, pero buscan ser eso, porque funciona, no se coño buscan, pero funciona ser así, si no porque cojones lo harían.

Puto aprendizaje, ni siquiera yo escapo de ser por momentos así, pero con retrospectiva me repugna, eso es síntoma de que no soy típico a tiempo completo, tampoco creo que sea original, soy vago e indisciplinado, eso es lo único que abandera mi ser, pero eso es meramente humano, la esencia por ser un ser, que solo la disciplina puede achacar, quizás lo mío sea peor que ser típico a tiempo completo, al menos me consuela ser un pretencioso escritor.



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